Translate

jueves, 17 de abril de 2014

Editorial número 5. Suplemento Isurgencia Magisterial ya no somos los mismos

La situación general del país se complica cada vez más, no hay día en que una noticia no opaque a la anterior en su dimensión, impacto y muestra de la podredumbre en la que se encuentra la clase política. La corrupción destapada en el caso OCEANOGRAFÍA es borrada por el “descubrimiento” de una red de prostitución sostenida desde las oficinas del PR...I del Distrito Federal (según lo consignan medios nacionales). Un levantado, una balacera, fosas clandestinas y la lista se acumula sin tener signos de un final en el horizonte cercano.
En este mar de noticias, la problemática educativa se desdibuja, parece en algunos momentos desaparecer, ya que ante nuestro actual contexto, lo que parece ser realmente importante es asegurar la integridad física de nuestras familias.
Pero lo educativo es importante, no podemos darnos el lujo de perder este frente de lucha, ya que no está en juego el bienestar de nuestros cercanos, sino el espacio donde esos cercanos habrán de vivir o sobrevivir. La educación forma sociedades en contextos, es decir eco-sociedades, en ella descansa la posibilidad de sobrevivencia de la especie humana y esa tarea sólo puede ser asumida por la educación pública a través de sus maestros, en tanto responsables de formar a los mexicanos de los nuevos tiempos.
No podemos pensar ingenuamente que encerrando a nuestros hijos, a los nuestros, en nuestras casas protegidas con barrotes, están ellos a salvo, no lo estarán en tanto no nos comprometamos todos por la construcción de nuestro espacio común, lo social. Siendo radicales, un maestro, un padre de familia que no se preocupe por el espacio común, por el que es de todos y de nadie (las calles, los parques, las escuelas…), es cómplice por el estado actual de cosas, y no sólo eso, sino que está colaborando para que el desenlace de este episodio de nuestras humanidad sea de consecuencias imprevisibles.
Es la pasividad, el conformismo, el pretexto sustentado, el caldo de cultivo ideal para que gente sin escrúpulo este acabando en meses lo que costó trabajo construir en décadas, ellos, los que ahora toman decisiones pensando sólo en sus intereses, ellos que sustentan sus riquezas y comodidades en la pobreza de más de la mitad de los mexicanos, ellos, no dejarán el poder por si solos, es necesario expulsarlos.
La educación puede colaborar en esa expulsión de los indeseables, formando en la vergüenza, en el bienvivir y con ello romper ciclos donde la corrupción se fomenta desde la escuela básica, al incentivar ciertas prácticas y modos de afrontar y resolver conflictos.
Los maestros de este tiempo no pedimos esta carga histórica, era cómodo cumplir con la rutina de “dar clases”, pero ahora, el país nos pide, ser educadores no comunes, echa sobre nuestros hombros y corazones el llamado urgente de formar al mexicano que habrá de rescatar de manos de los voraces empresarios nuestras riquezas naturales y el derecho que tenemos de soñar distinto. Si no lo hacemos seremos peores que aquellos que hoy se devoran el país, ya que habremos preferido cerrar los ojos para no ver el sufrimiento ajeno, taparnos los oídos para no escuchar el llanto de miles de niños mexicanos que piden un futuro. Lo peor, es que dentro de esos miles de niños estarán los nuestros, los propios, quienes igualmente serán devorados por el mercado, no hay educación individual que blinde ante la voracidad del consumo.
En algún momento algo dejamos de hacer, hoy vemos las consecuencias. Es urgente que como educadores incorporemos a nuestras acciones cotidianas el componente de corresponsabilidad social.
Los que hoy están en el poder tienen en sus manos el presente, los que estamos en la educación tenemos en nuestras manos el futuro.
Etapas anteriores en la vida del país, la patria les gritó a sus maestros y ellos respondieron, hoy no será la excepción, iniciemos la formación del nuevo mexicano y marchemos hombro con hombro con el obrero, el campesino, el pescador, el albañil, el ferrocarrilero, con el pueblo. La historia está caminando, no te quedes, intégrate a la insurgencia.

No hay comentarios: