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viernes, 17 de octubre de 2014

Oscar Hernández Neri desde el Reclusorio Molino de las Flores

Reclusorio Molino de las Flores
Texcoco, México a 16 de Octubre 2014.


Compañeros y compañeras
Hermanos y hermanas:


El pasado 9 de Octubre tuvimos la audiencia número  12, me acompañaron muchos compañeros y compañeras, como siempre con su presencia hermosa, solidaria, para darle calor y luz a mi corazón; gracias. Hizo la ampliación de su declaración el papá de la mujer cuya muerte me adjudican, respondió a preguntas del ministerio público, no sin incidentes provocados por inconsistencias, errores y omisiones legales en el cuestionario. El declarante, así como la mamá de la  occisa no me han acusado ni en sus primeros testimonios ni en el desahogo de pruebas, pero tampoco evidencian el suicidio de su hija porque tanto los peritajes forenses como las indagaciones que ha hecho el ministerio público y la judicial se orientan al estrangulamiento; siguen ignorando sus propios dictámenes en toxicología con los que se demuestra el envenenamiento y consumo de alcohol, de lo que sólo ella pudo ser responsable.
Por otro lado, seguimos en espera de la resolución del amparo que interpusimos contra el auto de formal prisión, le toca al Juzgado Quinto de distrito del Poder Judicial Federal.
Mis defensores han argumentado con maestría el abuso excesivo del Juez Sergio Beristain y los Magistrados de la Sala Primera del Poder Judicial del estado de México en la apreciación subjetiva y en la defenestración ilegal de mis pruebas de inocencia. Estoy seguro que el Juez Federal analizará imparcialmente esos vicios y atentados  contra el debido proceso y mis derechos humanos; que habrá de ser congruente con el espíritu de la perspectiva internacional pro-persona que México adoptó en tratados internacionales y concretó en la nueva ley de amparo.
Yo, sigo en este barco horrendo, vestido de azul, naufragando el mar de las desilusiones.
Hasta aquí llega salvaje e inmisericorde el oleaje de la desilusión, con su espuma salada y devastador poder corrosivo.
Des ilusión, aunque sea verdad de perogrullo es el aniquilamiento de las ilusiones, el derrumbamiento de imágenes construidas con fragilidad y con palabras perecederas.
La cárcel aclara la  vista para que puedas mirar el color verdadero de la sangre, para que desoigas murmullos y escuches la estridencia en la voz de cada quien, te limpia la ceguera que los juramentos y promesas encarnan en las pupilas.
Ya hago casi medio año viendo cómo se desfunda el compromiso y como se  momifica la palabra que ayer fue joven. Cuando eres útil y eres la salvación te adoran y eres el amigo, el aplaudido, cuando eres preso, eres sombra desvaneciéndose; así los hombres o mujeres que fueron convidados a la primavera te mandan al inverno. En el amor la  desilusión es látigo de metal porque no hay anestésico que amortigüe el ardor.
Si, aquí la desilusión se replica en los setenta presos de la celda, se cuaja en los barrotes, en las interminables riñas, en las aberraciones castrantes de los custodios. Se hace más cárcel la cárcel, lastima mucho más la hediondez del  baño que no es baño; agrede la risotada o la broma obtusa del interno, patea y extorsionan más las  patadas y las extorsiones a los inermes sumisos. Al director, al comandante, a los “monos”, a las jefas(gobernantes entre internos, tolerados por la autoridad, serviles a sus negocios), amantes del suplicio y la degradación, se une complaciente, cómplice, la desilusión; vuelve amarga la comida, salobres las aguas del aseo, que raspan más la sed.
¿Por qué no existe la magia, que desvanezca la rabia, la desazón, el desasosiego de la desilusión?

                ¡Abrazo que no quiere desilusionar!

                                                                                                                             Oscar Hernández Neri.

P.D.  Saludos y felicitaciones a toda la banda del poli porque está pronto su triunfo.

¡Viva la solidaridad del pueblo, de los universidades y de las escuelas Normales con los familiares y compañeros de los desaparecidos de Ayotzinapan.


¡Vivos se los llevaron, vivos los queremos!

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